viernes, 17 de septiembre de 2010

El crimen del amor extensivo.

El amor. El crimen del amor extensivo. (del libro Campos de Discusión s.XXI de Jes RICART)

La sentimentalidad no forma parte de un plan de agenda. No se elige de la guía telefónica a aquellos que son merecedores de tus sentimientos. Estos surgen a partir de multitud de infos y estímulos y en su mayor parte quienes los promueven no son ni pueden ni quieren ser conscientes de lo que desencadenan. No se elige a quien te merece, te vuelcas a los demás, te merezcan o no, para cuando quieres retirarte de las elecciones equivocadas o es demasiado tarde o no tiene sentido. en todo caso cualquier otro deja una experiencia y una enseñanza y también una satisfacción aunque no sea completa.

Instintivamente al referir la palabra amor no se entiende como gran concepto que engloba a múltiples facetas de los afectos y cariños sino al amor particular de a dos, aquel por el que se entregan y crean una unión especial no más de dos enamorados, única e induplicable, que en el éxtasis de su ilusión creen permanentizable e indestructible.

Ajustar a un patrón-ley (el del código de comportamiento público) la sentimentalidad es tanto como obligar a su teatralización según lo ordenado, eso además de reducirla y bloquearla la hace insincera ante cada objeto amado (¿me quiere porqué le han obligad a que sea mi lover o me quiere porque realmente lo siente?). El universo sentimental no se ajusta a guiones. Toda tentativa de protocolización lo sabotea dando por resultado una creciente desentimentalización del individuo moderno, mas instrumentalista de su entorno y de los demás y menos sincero a costa de autoinmolarse en su autenticidad. De otro lado proclamar la libertad sentimental abre la gestación de cuantiosos fantasmas que se traducen en sufrimiento contante. ¿Por qué nos empeñamos en seguir sufriendo por el hecho de que aquellos que amamos también amen a otros?

¡Del amor se han dicho tantas teorías y tan contradictorias entre ellas! La de P.Coelho que hace de él la única vía para transformar la esclavitud en libertad olvida que no falta quien usa el amor como arma arrojadiza y como chantaje carcelario, que el amor también se trueca en odio tan pronto el sujeto amante no se ve correspondido por el objeto amado, que el amor impera como inversión por encima de la libertad o que en aras de aquél se cuestiona ésta, ya que la libertad también incluye la libertad de enamorarse de mas almas y figuras humanas.

Pero ¿qué es lo que hace evaluar una relación como totalmente caduca? ¿qué es lo que nos agota tanto? ¿por qué se llega a descartar a la persona con la que se han hecho proyectos, se han pasado años y se han sumado cientos o miles de orgasmos? ¿acaso la soledad va a darnos lo que nos tememos perder con su compañía? ¿Acaso la opción de elegir otro amor va a constituirse en una alternativa? Terminamos relaciones por agotamiento en medio de marasmos de incomprensiones, en situaciones extremadamente delicadas en las que la menor palabra equivocada nos hunde, terminamos relaciones porque sentimientos confusos nos bloquean la inteligencia, terminamos relaciones para recuperar la libertad de elegir otras distintas con las que también equivocarnos. Mientras tanto la vida pasa con una biografía multicoloreada que llamamos experiencia.

Chingar es un verbo polisémico ampliamente utilizado en México. Un mejicano no puede dejar de usarlo de una forma u otra, también como substantivo, desde las primeras frases a las que les pone voz al encontrarse con alguien. Como curiosidad semántica puede tener valores completamente contrarios según el contexto de la frase tanto en un sentido de elogio como de rechazo. Su significado más extendido es el de copular, chingante significa el que folla. La ventaja de su uso, mejor dicho de su sobreabuso, advierte al oyente como pronto-información de la clase de hablante, tirando a corto, que tiene delante.

El amor de dueto, blindado a injerencias de terceros a la propia intimidad, es una forma de egoísmo que toma la versión de egoísmo doblado. El inicial amparo de la pareja se convierte en un fortín que tiende a dejar fuera a todos los demás por amigos que sean. La demostración estadística de este fenómeno demuestra de paso que el amor particular en lugar de cooperar con el amor universal lo sabotea y antagoniza. El amor integral sería integrativo de más variables dando paso a un fluido permanente de nuevas contribuciones sentimentales y placeres sexuales colectivos. En lugar de eso, el amor tiende a poseer y someter a la persona compañera y a separarla del mundo de los estímulos y de las invitaciones a otras lujurias. Ese amor privado se vacía de los contenidos esenciales de lo que significa amar a cambio de asegurar el poseer. Eso afecta las relaciones de todo tipo, dejando en segundo plano relaciones biográficas de largo plazo llevándolas a extinguir. Esto se resolvería con un criterio abierto según el cual el dueto amoroso fuera reinterpretado como una relación transicional a otras muchas, lo cual no cerraría la cantera relacional habitual, al contraria la incrementaría.

De todas las definiciones que tratan de capturar el ultimo sentido del amor la que más me ha impactado, y que hice mía, es aquella que lo señala como una conducta y no como un sentimiento. Se refiere al amor demostrado, al actitudinal, al de la postura firme y continuada, y no a sus declaraciones poéticas o románticas. En ese supuesto mundo mejor el amor dedicacional debería ser regulado de alguna manera para que nadie quedara condenado a la marginación de su energía (rondas de besos rotatorios? pernoctas en camas distintas? compartir las mesas de las comidas con los vecinos frecuentemente?...). Eso son trazos de la utopía, por el momento del amor se hace refugio y escondite: consecuencias de una cultura blindada, también se hace una transacción comercial (te quiero si me quieres, me dedico a ti si te dedicas a mí,…). En esa nueva concepción amorosa los besos con los extraños harían que esos extraños dejaran de serlo y la rotatividad por los universos ajenos fusionaría al colectivo humano como una especie de unidad de energía. Por ahora, la o las múltiples conversaciones sobre el amor nos sirven mas a sus hablantes para dar señales de nuestras habilidades (o no) para llevarlo a la práctica que no para sentar cátedra de nada. Sea el que sea el bagaje teórico y experimental que se tenga a priori, a cada nueva historia de intimidad toca rehacer las definiciones, las actitudes y las decisiones. Cada nueva persona amada es una invitación a repensarlo todo, lo que cuenta es la energía resultante de la sinergia entre los dos.

Entre una praxis de solo sexo y otra de solo amor existe el vasto campo del sexoamor. Ni el amor intenso tiene porque pasar siempre por la pasión sexual ni la intimidad de ésta garantiza una historia de amor que llegue a buen puerto. Para entender de lo que hablamos los/las amantes debemos ir más allá de palabras o frases que se han quedado cortas como la de alcanzar el alma ajena. Si seguimos usando este vocabulario es porque no somos lo suficientemente sabios ni precisos. Tenemos sensaciones y conceptos pero nos siguen faltando análisis demostrativos y listados de ítemes ordenados por importancia que nos influencian enormemente en el tratado con el otro y en nuestras vidas en sociedad. El deseo de estar con alguien, compartir tus y sus problemas, encontrando el correlato de la confianza verbal en la intimidad sexual, forma parte de las necesidades a tener con nuevas experiencias. La tesitura humana tiende a buscar siempre un otro que le haga de confidente y cómplice eligiéndolo como sede de placer y de complementación. Comparativamente a todo lo demás que se hace y quiere hacer en la vida, la sexualidad no es lo más importante pero sí tiene una importancia tal que debería ser una constante diaria. Si no lo es o no puede serlo se debe a impedimentos y/o condicionantes culturales, parapetos o blindajes personales reactivos, dinámicas elusivas y falta de proyecto de una comunicación genitálica. La sexualidad tiene un valor por si misma independientemente de los afectos presentes o no. La sexualidad despersonalizada constituye una industria boyante para ofrecer placeres que salva a hombres y mujeres de sus tedios domésticos y los remontan para hacerles algo más alegre la vida. Por su lado, el amor despersonalizado (besos para todos, sean quienes sean los receptores), comparativamente, también cumple su función aunque se sepa que quien te da el beso ni te recuerda cuando te lo da ni te recordará luego y hacerlo es solo una pose, su pose. Coincidí en un ámbito cultural con una mujer que se hacía llamar la poeta de los besos y fiel a su título no paraba de babosear a unos y a otros hasta niveles –para mí- de asco. No tuve más remedio que eludirla por su histrionismo y su baba floja, ninguno de sus besos de saludo lo recibí ni lo tomé por un acto de cariño sincero. Con ello quiero indicar que también hay gestos de amor estandarizados que no expresan ni desencadenan ninguna energía amorosa.

La suma de millones de gestos protagonizados individuo a individuo es la esperanza probabilística de un futuro mejor muy superior a la del acto de la protesta puntual masiva. Renunciar a los estilos de existencia que pasan por el hiperconsumo y no doblegarse a los dictados del mercado, he ahí el desiderátum que tiene que resolver cada cual librándose de sus manías de estatus quo.

Querer debe ser uno de los verbos más utilizados ¡se hacen tantas piruetas con sus conjugaciones! Querer es la forma castellana más imponente del amor. Decir te amo suena a la caballería ligera de los sentimientos y decir te quiero suena a la fuerza incontenible de la pasión. Para lo uno y para lo otro hay que saber, no basta con necesitar cariño y con prometerlo, no bastan las caricias de la exploración ni los poemas de la dulzura; se necesita la fuerza real del amor, sin dudas ni remilgos: una energía tal que mueve montañas y mundos. Saber querer: he ahí la clave. Saber quererte, ¿por dónde empezar? ¿bajo qué faldas buscarte? ¿con qué mimos mimarte? ¿en qué concierto de ilusiones encontrarte?¡No puedo inventar de ti nada a priori pero sería tan hermoso redescubrir a la mujer icariana fundida por el sol que la quemara! ¡recomponerla de cenizas y barro y volver a jugar por los lienzos de los dibujos y las palabras!

Del amor como energía invasiva no se puede escapar, siendo que, a veces, es tomado como el mayor de los tesoros y otras, como la mayor de las trampas. De mí en ti o de ti en mí podríamos pasarnos el resto de la vida hablando permitiendo que fueran todos los amantes de todas las historias los que hablaran por nuestras bocas, sabiéndonos repetidos en todas las latitudes, habiéndonos probado los sabores sin acertar a saciarnos, armándonos como anatomías juntas para los gustos y los alegatos.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio