viernes, 17 de septiembre de 2010


. La libertad. Limitabilidad y Expansión.

de Campos de Discusión siglo XXI de Jes RICART

Si tomamos cada una de las grandes palabras por las que tantas manifestaciones ha habido a lo largo de la historia, resulta que ahora se nos deshacen en nuestras manos y bocas. La de la libertad, por la que tantos murieron y otros tantos fueron/fuimos encarcelados , nos toca ahora precisar la de quiénes y para qué. El unánime grito por la libertad no puede aceptar la de todos: la libertad no es para que los maltratadores sigan sueltos maltratando o para que los soldados disparen a matar indiscriminadamente o la del insulto o la del perjurio. Decir que cada cual vista como quiera o haga lo que quiera, incluye justificar a que tipos como los del ku kus klan vayan bajo sus cucuruchos manteniendo en el anonimato la autoría de sus linchamientos y asesinatos. No, de la libertad no se puede hacer una patente que arremeta contra la libertad de otros: a ser, a vivir, a expresarse.

Vengo regando las flores de la libertad para que no mueran nunca. Estamos en el mismo jardín.

Solo somos humanos dispuestos a serlo, escapando de las piras de los sacrificios como meras carnazas. Sólo somos pensantes, con todos los riesgos que comporta cada acto de pensamiento, sufriendo, a veces, de incomprensiones de parte de nuestros hermanos más cercanos. Y al tratar de ser humanos y pensantes nos ha tocado oficiar de dioses dispuestos a mezclarnos con procesos primitivos volviendo a nuestros orígenes cuando tuvimos que decidir entre ser materia informe en los pantanos de las confusiones o ser supervivientes de la dignidad, lo cual pasaba por mucho de perseverancia y una pizca de sabiduría.

La lucha por los derechos (los de los humanos, los de los animales, los de la naturaleza) es mucho más que una lucha solidaria a favor de los intereses de los demás que todavía sufren por no tenerlos, es también una lucha por interés propio ya que conseguir la libertad ajena es también poder continuar ensanchando la propia. Luchar por ti para que no (se) te esconda /s como un bulto informe es luchar por la dignidad de todos que pasa por la de conocernos y la de reconocernos. Proteger a los seres excluidos de sus opresores permitiéndoles que sigan escondiéndose es condenarlos a su prohibición permanente. El afán de proteccionismo de no mover un dedo, no cambiar un gesto y seguir de rodillas ante tradiciones injustas es una constante en los faltos de espíritu y en los gallineros de todas las cobardías.

Si de la libertad política es de lo que hablamos no sé de ningún país en el mundo donde esté tan protegida como para que todas las opiniones respetuosas sean protegidas y circulen abiertamente . Hay diferencias entre aquellos dominados bajo tiranías de clanes de aquellos otros con sistemas parlamentarios pero la libertad total es algo que no aseguran las estructuras de estado, tampoco las tradiciones culturales ni la mítica leyenda del mundo libre. Si es de la libertad personal y sentimental de lo que queremos hablar tampoco existen al completo ya que el otro hace siempre de limitante del decir y de valedor de lo más abyecto de la realidad clásica. La misma noción de libertad es una quimera por mucho que luchemos por ella y hasta nos creamos –en momentos de éxtasis y euforia- que somos unos privilegiados por ser libres. Si bien es el parámetro en torno al que organizar la vida individual y colectiva es la gran cantera de equívocos desde la que se justifican brutalidades e imposiciones dominantes. La libertad de cada cual se enfrenta siempre a un mismo tipo de factor rondante: el del otro que por amigo, camarada, dirigente, partner o hermano se constituye en el rol gestor de la cancha de actividades de los demás.

El inventario de todos los campos de discusión arroja una conclusión terrible como común denominador a todos ellos: la libertad limitada (la de movimiento, la del decir, la sentimental, la asociativa, la de investigación, la de crítica...).

Las previsiones de la democracia electrónica no son optimistas. Digitalandia permite un poder emergente de análisis y opiniones críticas, un magma pacífico pero contundente de verdades que ponen al desnudo las atrocidades de cada estado y poder cuyas practicas de viejo cuño siguen apostando por la ignorancia mayoritaria, consabida fórmula para la manipulación colectiva. Es una epidemia ya los foros en los que sus web másteres deciden liquidar la disidencia por temor a que el libre debate desbanque sus posiciones. Seguiremos expresando nuestros análisis y posiciones críticas por un mundo justo ahí donde no se nos silencie sea cual sea la cuota de lectura y seguimiento alcanzada.

La atención máxima a un imput (una entrada explicativa o un post como una de las transacciones habituales de internautas pero también un speech directo o un mensaje en diferido) pasa por separar las frases estandarizadas (que su fuerza de uso ha fetichizado) de las originales de uno mismo y apropiadas a un momento inventadas especialmente para ese momento. Si bien es cierto que se pueden componer desde proclamas de púlpitos a turnos parlamentarios pasando por libros enteros con frases–fetiche lo que distingue a unos hablantes de otros es su conversión en fuentes genuinas de enunciados personales o continuar haciendo de ecos y reverberancias de la fraseología preexistente. La vida que se conciencia necesita de innovaciones expresivas y necesita arriesgar o implicarse con nuevas formas verbales lo que callaron las anteriores. La verdad a la que tanto se acude, como parámetro-conceptual más que como referencia exactamente descrita, si sirve en algún momento es en cuanto es declarada, dicha, documentada y hablada, de otro modo no pasa de ser la mención de una falacia indemostrada. Sucede que la apología de la verdad puede ir en contra de su apólogo si no se atreve a ponerle nombres y denominaciones muy concretas y a vincularla con el enunciado de teoremas y leyes avalados por los hechos. La verdad de la realidad (una parte pues de la verdad) suele descolocar a su idealización. La realidad defrauda por eso se la re escenifica con artimañas para hacerla pasar por lo que no es. También, a la realidad se la cambia proponiendo o introduciendo modificaciones de progreso que no estaban o que habían sido bloqueadas. La hipótesis de una no-realidad, un no-lugar, por el momento (la utopía) es lo que a los implicados en lo fantástico nos permite coexistir con lo deplorable de esa realidad dominante que tiene más de disgustante que de apetecible. La cultura y paciencia no dejan de ser cómplices de partes obsoletas de la realidad que siguen pontificando como la única verdad posible y de paso traban o niegan otras formas visionarias del existir humano desde una comprensión empática reciproca menos trágica.

La denominación de “progre” se ha convertido en algo tan vago que cuando alguien me lo cuelga como etiqueta no me siento para nada identificado. Sin embargo sí sirve para identificar a quien la usa para denominar un discurso detectado que hace una reflexión sobre formas institucionales de organización humana consideradas caducas bajo su punto de vista. Lo progresivo es justamente repasar la caducidad de conceptos y tradiciones aunque tengan en su existencia miles de años.

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