La gestión del saber
Notas de Campos de Discusión siglo XXI de Jes RICART
No puedes pretender hacer de cada intervención discursiva una defensa a ultranza -desde la esperanza fanática- por un futuro ni tampoco desprender una conclusión firme y operativa pero sí mantenerlo dentro de un talante cooperativo para el incremento de la conciencia colectiva .
Vincular la propia biografía a una construcción literaria sigue siendo una elección muy selecta. Se tiene que tener mucha convicción de que lo que se va a decir es importante para ponerse manos a la obra. Esa energía suele darse más por la necesidad de decirlo que por el hecho de que a alguien le pueda interesar. El texto más breve (una nota) guarda una concomitancia con el texto más complejo (un tratado o una investigación): ambos son mensajes lanzados al viento (con suerte por las “rotativas” y/o auspiciado por plataformas editoriales) para quien quiera libremente aprovecharse de ellos. Con los textos se pretende ordenar el mundo o rehacerlo con propuestas magistrales. Los millones de palabras a las que venimos sumando las nuestras tal vez no tengan nunca su instante de gloria pero dejarán el testimonio no mudo de quienes hemos tomado la palabra para que no se nos ignore y encima se hable en nuestro nombre. Hablar y escribir son dos prácticas constructoras formidables que posiblemente superan cualquier otra forma de materialidad vulnerable a los elementos y al paso del tiempo: las palabras son eternas.CdV11junio2010
De los verbos infinitos son de los que quería hablarte, de esos que nos permitan llegar más lejos de nosotros mismos y de nuestros contextos actuales, los que nos lleven de las palabras a los actos, de los sondeos a los encuentros en firme, del amor como leyenda al amor con fecha, lugar y hora para acariciarnos como viejos amigos sin que se nos caigan los anillos. ¿De qué habla la poesía si no de encontrar en un otro el amor faltante del antes por mucho que el collar de las cuentas anteriores fuera de sobrante?. ¿de qué podemos hablar nosotros sino de nosotros mismos y, por tanto, de nuestras faltas? Si yo confieso las mías sin condicionarte para que confieses las tuyas es que ya me rindo a tu icono del que me hago devoto. Sí, déjame que te corteje aunque no seas la primera princesa que encuentro ni le suponga ser yo el único princeso del que se abastezca.
Cada discusión de lo conceptual lleva a una exploración de lo mega teórico que requiere de un lenguaje extra cotidiano y una des banalización urgente de las palabras además de un alejamiento de las anécdotas o, más exactamente, de los hechos personales. Se piensa no solo en función de lo que te sucede sino de lo que sucede o crees que sucede en un mundo de cosas y agentes, de objetos y sujetos, averiguando las dinámicas de sus relaciones jerárquicas. Cuando, en la discusión, el otro insiste en proyectar sus heridas personales se autodesacredita para ser un colaborador válido en una polémica. Eso no significa que lo sentimental tenga que estar disociado de lo racional sino que no se dé permiso a que lo emocional distorsione tanto a la razón como a los sentimientos por la vía de un subjetivismo rencoroso.
Entre el autor y el lector (creante y público) el editor es un nexo importante pero también un bloqueador significativo cuando no circuita las propuestas originales sea porque no son de su campo de edición o porque no acierta a valorarlas. Como que actualmente se puede pagar a tanto por cada palabra -como en los anuncios- o a tanto por página -por originales que no siempre deberían haber salido de su cajón de sastre- parece que todos los autores (bastará un poco de dinero invertido para demostrarlo) pueden contar con un mínimo de lecturas garantizadas. El ego creativo está a salvo: cualquiera que tenga algo que decir tiene a su disposición un enorme arco de soportes digitales gratis para hacerlo. El reto es posicionarlos en las plataformas de mayor cantidad de visitas. Si esa ansia egoica no pasa por el número, se sentirá más reconocido con una lectura que conecte con un contenido que no con mil que lo lean porque es lo más vendido o el título del verano “que no te puedes perder”. Como que escribir es una necesidad creativa más que una opción profesional es totalmente secundario el correlato de marketing o la difusión pública. Dentro de un siglo –y los siguientes- se rescatarán textos diluidos en la jungla digital que no fueron considerados por sus coétanos o sus autores no hicieron ningún esfuerzo ni inversión por divulgarlos. No será nada grave: el autor sabe que se extingue mientras que la palabra se recrece.
La disertación por sí misma no es una solución, no tiene nada que ver en lo más mínimo con una colección de artículos (los de los códigos o reglamentos de regulación de conductas) o con las plataformas de propuestas de objetivos (los de las políticas de organizaciones y partidos), es más bien un proposicionario para repensar actitudes. La filosofía se dedica a eso: aponer en circulación predicados invitando a los demás que los rebatan, para hacerlo es necesario repensar lo repensado. La disertación es, no obstante, una actitud muy práctica: una actitud participante, tanto mas de pensante público en cuanto se extienda a espacios de freegate. Para que un predicado por humilde que sea tenga alguna utilidad tiene que aspirar a axioma. Eso ayuda a posicionar discursos. Temer a su radicalidad es tanto como oponerse a la tautología o buscar una coartada para vivir el tiempo biográfico desde el relativismo (todo vale). De un grupo incógnita (desconocido en su extensión y membrecía) se puede apostar a priori que lo que uno no piensa lo pensará otro en una tendencia homeostática al equilibrio interno para alcanzar la conciencia mínima de lo que es. De un sistema social con millones de individuos insertos y circulantes se puede decir lo mismo: lo que millones no hagan, adviertan o piensen no impide que algunos lo avisen, traten de hacer y lo reflexionen. El objetivo del pensar no es pensar por lo que los demás no piensan sino pensar por y para uno mismo y al hacerlo caer en la cuenta de que aquello pensando no ha sido pensado por otros. Pensar significa relacionar el máximo de datos posibles con el método más eficaz para su interpretación. Pensar es también construir el destino personal de acuerdo con la voluntad de poder. Resignarte a ir por los espacios que solo puedes y no por aquellos que quieres te lleva a estar fuera de juego en muchas situaciones. La noción de realidad (y la de la historia que le viene adjunta) son ya un conceptos distorsionados que se burlan del idealismo y de los existentes, privándoles/nos de su/nuestro potencial de reinaugurarse/nos como seres alternativos, dignos, nobles y mucho más inteligentes.
Me he construido intelectual y filosóficamente luchando contra el relativismo (tengo un buen número de textos y declaraciones documentadas que no dejan lugar a dudas de mi posición). El relativismo es el hermano bastardo de la capacidad metodológica de la relativización, mientras esta es necesaria para seguir con un linaje científico en el descubrimiento de leyes que apuesten por verdades, aquel quiere arrebatarle la herencia de la cultura dándole la espalda al saber pretendiendo que el imperio fenoménico tiene que ser protegido a toda costa. La verdad –pretendida por la ciencia y por la razón- no es un absoluto, es un conjunto de predicados que se van transformando a partir de nuevas averiguaciones que los desbancan a cambio de otros. La filosofía no pontifica nada, todo lo contrario desmonta el dogma de pontificios que la preceden. Una discusión circular en torno a la verdad sin medirla en actuaciones concretas se hace enormemente difícil. La mentira de un pretexto montado para justificar la invasión de un país (la de Irak a principios de década) no está opuesta a la verdad de los intereses del invasor en organizar tal invasión. La mentira de un espectro no quita la verdad del objeto que lo proyecta. El peligro de ese enunciado es que puede dar lugar a muchos factores hipotéticos, a muchos “depende”. Para esclarecer de qué verdad hablamos y en qué verdades nos movemos se necesita de un background comunitario, una metodología compartida y un sistema perceptivo común. Hablar de colores con un daltónico es complicado.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio