viernes, 27 de noviembre de 2009

inventario de faltas

En un inventario de faltas noté tu ausencia. La falta de respuestas a los enunciados del saludo y un cuento que se quedó contado a medias.
En una cadena de mensajes, el último no contesta al precedente, puede hacerlo a uno de los anteriores, incluso aunque por otros no fuera advertido.
En las papeletas de las urnas, donde no votaré, escribiré los algoritmos para encontrar si no el tesoro al menos su mapa que mantiene engrasada la ilusión de los ilusionarios.
¿Cómo se lleva una vida con fans y seguidores sin poderlos tratar uno a uno en sus mensajes e individuarlos como seres distintos?
Con las uñas sigue militando nuestra felinidad. En caso de verdadera necesidad: úsense. Puedes excavar un túnel cuando te encarcelan o llenar de rallas la cara de tu carcelero.
El decir más honesto, aceptar que es complicado decirlo, no tener palabras para expresar una situación sentimental, ser entelequia, vapor, aceptar la efimereidad, el tránsito; aceptar ser pasos sin suelo, sin pies, sin camino.
En un mundo de consignas, los versos poéticos llevan las de perder.
Entre tantas político-consignas y pitadas de árbitros cegatos, incitatorios de compras innecesarias desde rótulos de vallas y aleluyas mitinescas; un poeta le dijo a otro: ¿qué hacemos aún de vivos en este mundo?
Mientras tengamos un mar cerca que engulle nuestras penas y enjuague nuestros cuerpos no hay por lo que temer.
Daría siempre la opción de conceder la prioridad a los demás si fuera algo más que una sombra para muchos. Como no es así: juego a los juegos de las opciones y combinatorias como todo superviviente constelacionario.
¿Cuando nos haremos pájaros para volar juntos fuera de la nebulosa de nuestros hermanos? ¿cuándo seremos príncipes de los mares y arcilla para rehacer a los humanos?
Cuando sepamos que fuimos cuerpos de paso, bellezas espúreas en espejos que no se rompieron, retales de poemas encontrados en la arena, entonces querremos renacer para darnos los besos que nos perdimos, para distinguir de nuevo las bocas que pasaron cerca y se nos pasaron por alto.
Cuando las espaldas están cubiertas con lecturas de libros los pasos a dar por los caminos son fáciles de dar.
Cautivo de tu mirada franca te presento mis respetos. Por si hubiera alguna duda que la vida es generosa, bastaría disfrutar con la belleza tuya
¿cuando beberemos del mismo vaso?
La de los ojos que miran sin poder mirarse necesita que alguien la mire con su mirada.
Voy a enviarte un mensaje para seguirme creyendo que soy un mensajero de algo. Siempre tengo un verso que empieza para un poema que no sé como termina.
Somos tiempo y bocas, miradas expuestas a las caricias deliciosas.
Y la arena dejó de ser un castillo para hacerse cuerpo de mujer tangible con la misma pose esperando un regazo.
Aunque la tecnología vaya in crescendo la sabiduría no supera la de nuestros maestros de la antigüedad. Casi todo ha sido pensado pero nos toca seguir repensándolo públicamente para que las lecciones históricas enseñen a vivir biografías más completas y para no olvidarnos nunca que estamos hechos también de ideas y decisiones además de materia corruptible y transitoria.
Ahora me explico porque soy tan feliz a tu lado con la cantidad de mensajes de felicidad que recibes de fans y consanguíneos.
Créeme si te escribo aunque lo escrito no sea una pregunta ni una respuesta. deja que corrija mis faltas a tu lado, de ortógrafo con los dados trucados. No, no hago trampas, descubro tus atributos por las selvas y pampas.
Entre iconos y frases crece nuestro tiempo. Nos habría gustado ser más que palabras y encantos, seguimos siendo barro por pastar y almas petrificadas en sus pasmos.
Cuanto más asintónica menos inferencial.
entre las dudas de si queda alguien por conocer que valga realmente la pena y los aciertos de que queda mucho por conocer, vamos de poetas ciegos tanteándonos no sea que nos pasemos de largo.
Ante el juicio precipitado, que es lo que más abunda, me retiro a los cuarteles del sosiego donde dejo pasar las palabras que fabricaron para herirme y me rehago creando las que se fabrican para la concordia.
Tomé de un discurso diáfano sobre el auditorio, donde estuve de paso, aquellas palabras que me adivinaron.
En estos tiempos si no somos iniciativa no somos nada. Valemos lo que valen las propuestas y sus puestas en escena pero antes que planes y compromisos valemos por nuestros sueños que engendraron las listas de las esperas.
Abiertas las flores, un estallido de colores; cada perla de humedad un néctar para la poesía; tu boca, un camino; tu cara, la certeza.
Revolviendo entre imágenes magenta encontré la tuya en medio de un tiempo que olvidé haber vivido. Nunca hubo un tiempo que terminara porque siempre quedó algo por decirnos dentro de cada uno. Repasando imágenes te descubrí con la misma mirada dulce de antes.
En el litoral compartí mi mar con tu mirada, deseé revolcarme contigo sobre la hierba quitándote tu jersey a rallas. Nos quedamos mirando intrercambiándonos la sonrisa como dádiva, tu seguiste tu paseo con ritmo de mujer amada, yo el mío de águila.
Esculpida en bronce y gemas, emergida de la tierra madre, la que contiene todas las bellezas; te recorrerán las manos de mil cuerpos impuros para fundirse con el tuyo.
Tanteo imágenes pixeladas esperando dar con la diosa que me falta, para iluminarla con mis velas de campaña en noches que no haya luna clara. Para idolatrarla sin ningún altar que me valga, compañera de juegos de cama y camarada de utopías más allá de una temporada. Te tanteo, en la semipenumbra emboscada, a punto de tomarme para los juegos de amante y amada.
En lo personal me deshilacho para aspirar a hacerme tejido de nuevo. Más allá del idioma y del cultural gesto te insinúo el espíritu que tienes dentro. Ya he hecho tarde para enamorarte si el amor es lo que para ti también vale. Vivo en alguna parte del planeta sin tomar ningún lugar por definitivo ni verdadero. Vivo lo que vivo, mi agenda cotidiana y mis espontáneas letras.
Hasta muy cerca de donde estás tumbada puede llegar mi palabra, para que la hagas tuya como si para ti fuera enviada. Claro que puedes ignorarla, no creerla, pensar que es un verso que no significa nada. Yo seguiré escribiendo mis palabras para quienes crean que detrás de cada texto hay una mano y una boca, un alma abierta a otra alma.